Descubrí la importancia de vivir el presente y decidí enfocarme en cuidar mi salud y bienestar al máximo.
Después de estudiar mi carrera en farmacia y comenzar a trabajar, me di cuenta de la falta de enfoque en el estilo de vida saludable. Esto me motivó a buscar un cambio, y por eso me certifiqué como health coach en IIN y especialista en salud funcional en ISFMC.
Desde entonces, he adoptado un enfoque más integral de mi bienestar.
Después de experimentar la pérdida de mi padre, llegué a comprender que solo tenemos una vida y decidí vivir plenamente. Renuncié a un trabajo estresante y agotador que estaba afectando negativamente mi salud y mis relaciones personales.
Dejé a un lado la restricción y esa obsesión por la apariencia física y me centré en encontrar un equilibrio saludable para vivir mi mejor vida, prestando atención no solo a mi alimentación, sino también a aspectos como mi salud mental, mi espiritualidad y mis emociones.
Todo lo que vivimos durante la enfermedad de mi padre despertó en mí la necesidad de encontrar respuestas.
Quería entender.
Y cuanto más estudiaba, más claro se iba haciendo que no todo es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Que no todo depende de la genética ni de tener suerte o no.
Y no solo en el Alzheimer, sino también en muchas de esas enfermedades que damos por hecho que llegan con la edad.
Y así, buscando respuestas, llegué al estudio de la longevidad.
No para vivir más años porque sí.
Sino para VIVIRLOS con salud, con vitalidad y pudiendo seguir siendo nosotros mismos hasta el último día (o casi).
Y ese es mi trabajo ahora: seguir estudiando, seguir buscando respuestas y descubrir qué podemos hacer para sentirnos bien hoy y seguir viviendo con vitalidad dentro de muchos años.
Y acompañarte a encontrar tu propia forma de hacerlo.
Porque no se trata de cuidarnos por miedo a enfermar.
Sino por ganas de vivir.